domingo, 8 de noviembre de 2020

La Molina

Los recuerdos táctiles son mayores a los que pude ver.

Las mañanas cálidas, cuando me despertaba impregnada de ti, a la luz de un sol que no superaba mi felicidad, y la forma cómo preparabas el café mientras yo peinaba mi cabello formaban un escenario que hubiese querido recrear por el resto de mi vida.

Pero decidí cortar la cinta.

La película que juntos protagonizamos, como el nuevo comienzo de nuestras ansias por tenernos, terminó. Yo le di fin, antes de que tú lo hagas.

Yo sé que te irás. Te desvanecerás y quedaré fuera de las mañanas de café y palmeras danzantes que tanto amé con brevedad.

Desde tu balcón presentí que otras manos se entrelazarían con las tuyas y otros cabellos perfumarían tus almohadas.

Una piel más morena.

Sé que estás a punto de irte, y me lo ocultas. Pero fui más rápida y supe de tu partida, para ser yo quien se vaya, pero dejando una nota en la que borre los "te amo" que se atascaron en mi garganta. 

Porque aún te pertenezco. Sólo que tú, a mí, ya no.

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