martes, 24 de diciembre de 2019
Navidad del 2019 (parte 2).
Estoy casi tan aterrorizada como mi gatita ante los pirotécnicos. Hace frío.
Prendo mi cigarro y me pongo a fumar en la puerta de mi casa, solitaria. El humo del tabaco con nicotina y alquitrán es inocuo a mis pulmones a comparación de las "ratablancas".
El frío se hace aún más intenso y me hace sentir como en una navidad norteña.
Aún así, me atrevo a salir sin más que un pequeño vestido, a enfrentarme a la desconocida cantidad de fuegos artificiales: si no soy valiente, debo forzarme a mi misma a serlo. Debo ser recia, debo ser la noche que siempre fui. Debo destruir fobias, y me pierdo por un momento en calles que retumbarán más que una guerra. Sólo así habré ganado una de mis batallas internas. Sólo así podré saturar mi cabeza a tal punto que te olvide, como lobotomizandome con el escándalo innecesario que miles de infelices perdidos en su propio egoísmo provocan a mis alrededores, así que camino sin rumbo. Estoy en modo "piloto automático".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario