sábado, 28 de diciembre de 2019

Patrik


Cómo no imaginarte completo en una infinidad que tú no percibes. Una en la que el otro lado del mundo es, para mí, el comienzo de éste.
Cómo no prometerte la eternidad si de por sí ya eres eterno. Y aquí me tienes, esperando por ti.
Pasamos de ser víctimas de la oscuridad a los patrones de la noche, porque en cada desvelo, sólo tú gobiernas nuestro cielo, aquel que está a nuestro alcance cuando no podemos cerrar los ojos.
Y no es porque te haya amado, o te ame, o te siga amando hasta el final de mis días, sino porque ambos nos encontramos rotos y nos curamos, como dos rompecabezas incompletos que unen sus piezas para crear uno nuevo y único, uno que nadie más volverá a desarmar porque nuestra promesa es el aglutinante de nuestras piezas. Somos bosque y mar, y colindamos en aquel punto en el que el norte y sur se besan en medio del ocaso.
Porque no importa a cuántos más me cruce el destino. Siempre serás tú. Toda la vida serás tú.

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