Cómo no prometerte la eternidad si de por sí ya eres eterno. Y aquí me tienes, esperando por ti.
Pasamos de ser víctimas de la oscuridad a los patrones de la noche, porque en cada desvelo, sólo tú gobiernas nuestro cielo, aquel que está a nuestro alcance cuando no podemos cerrar los ojos.
Y no es porque te haya amado, o te ame, o te siga amando hasta el final de mis días, sino porque ambos nos encontramos rotos y nos curamos, como dos rompecabezas incompletos que unen sus piezas para crear uno nuevo y único, uno que nadie más volverá a desarmar porque nuestra promesa es el aglutinante de nuestras piezas. Somos bosque y mar, y colindamos en aquel punto en el que el norte y sur se besan en medio del ocaso.
Porque no importa a cuántos más me cruce el destino. Siempre serás tú. Toda la vida serás tú.

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